Realizado según el diseño de Giuseppe Arcimboldi y Giuseppe Meda, el estandarte fue elaborado en bordado y temple con inserciones preciosas por los bordadores Scipione Delfinone y Camillo da Posterla. La obra, de 5 metros de altura y 3,50 de ancho, fue encargada por la Magnífica Comunidad de Milán en 1565 y terminada en 1566. El 8 de septiembre de ese año, de hecho, el Estandarte fue mostrado a los ciudadanos y bendecido por el arzobispo Carlo Borromeo. Por testimonios iconográficos sabemos que se mantuvo en uso hasta finales del siglo XIX. En ambas caras aparece San Ambrosio, el patrón de Milán. Él sostiene con la mano derecha el baculo, su atributo tradicional alusivo a la expulsión de los arrianos, y con la izquierda un báculo muy elaborado, símbolo de su rol episcopal. Las suntuosas vestiduras de Ambrosio están decoradas con cuadros con escenas de la Anunciación y de los Santos Pedro, Pablo y Bernabé, figuras que vuelven en el nudo del báculo en forma de pequeño templo. La mitra tiene inserciones de piedras preciosas policromadas. El patrón de Milán está enmarcado por un arco de medio punto, mientras que detrás de él un edificio está decorado con escenas de su vida. La complejidad de la figuración y la riqueza de los materiales hacen de esta obra un testimonio extraordinario de un arte refinado.