El cuadro inmortaliza a Anna Pamphilj, hija de Camillo príncipe de Valmontone y de Olimpia Aldobrandini Borghese, prometida del Giovanni Andrea III Doria. Como era costumbre en la época, los dos novios no se conocían personalmente y por eso, antes de la boda, celebrada por poder en Roma el 25 de octubre de 1671 y festejada en Génova a la llegada de la novia, la familia Pamphilj envió al novio un retrato de Anna. El cuadro muestra a la joven con un elegante vestido de moda francesa mientras sostiene un lirio, símbolo de pureza. La pintura se atribuye a Jacob Ferdinand Voet, retratista de la Roma tardobarroca.