Fechado en 1942, el cuadro forma parte del conjunto de paisajes inspirados en Grizzana, en los Apeninos boloñeses, pintados por Morandi durante la última guerra. Éste, en particular, capta, con una fascinante pintura de colores extremadamente sobrios, casi velados, un grupo de casas en cuyas fachadas se dibujan fondos de luces y sombras, inmersas en un paisaje gris verdoso apagado, casi abstracto, con pequeños fragmentos de azules que se arrastran entre las copas de matorral de los árboles. C. Gelao